Rezo
Señor,
te espero
en los espacios
más resecos
de una línea
de piel que aun
recuerda la humedad
de cultivos amorosos.
Señor
Vamos a jugar,
a lamer las serpientes,
a disecar la respiración.
Señor
El cansancio
de dos siglos se deshila
en soledades cotidianas.
Hasta los erizos de calle
te pierden el miedo
y te escupen.

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